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Badajoz

REDACCIÓN: Jaime Rubiano Lebrusan, Javier Píriz González, Iñaki Ganuza López, Pablo González Rodríguez, Pedro Serrano Suárez de Venegas, Fernando Mena Abreu

'China, oficialmente, es de socialismo con características chinas'

'China, oficialmente, es de socialismo con características chinas'
Macarena, justo en el centro. CEDIDA

Macarena Vidal Liy es corresponsal en China de El País. Anteriormente trabajó en otros medios. Estuvo como enviada especial en la crisis del Golfo Pérsico en 1990, o en Sarajevo en 1993 durante la guerra de Bosnia, en Chile, corresponsal de la Casa Blanca en Whashinton.

30.04.2018 - THE NEWSPAPER. BADAJOZ

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Agradecemos sinceramente la entrevista que nos concedió Macarena Vidal y las ideas tan interesantes que nos transmite acerca de la vida en China. Después del contacto vía Twitter, prefirió respondernos vía mail. Muchas gracias por todo.

Pregunta. ¿Por qué decidió dedicarse al periodismo?

Respuesta. Me hice periodista un poco por activa y un poco por pasiva. Leer y escribir ha sido lo que siempre se me ha dado mejor, y siempre supe que quería trabajar en algo que requiriera hacer las dos cosas. Descarté Políticas porque, al menos en mi época, había una asignatura de Estadística: los números y yo somos como el agua y el aceite y me temía que jamás sería capaz de aprobar aquello. Historia o Filología eran otras opciones, pero tenían salidas limitadas, sobre todo enseñanza y me temo que no tengo paciencia para dar clase. Así que la opción que me quedaba era Periodismo. Y cuando empecé, me enganché hasta las trancas... y hasta ahora. El periodismo es, absolutamente y como dijo García Márquez, la mejor profesión del mundo.

P. ¿Cuál ha sido su trayectoria profesional en esta profesión?

R. Mis primeras prácticas fueron en el YA, un periódico que desapareció hace ya tiempo pero que entonces -hablamos de 1988- era de tirada nacional. Entré en la sección de Internacional y, literalmente, se me abrió el mundo. De allí pasé a la agencia Efe, primero como becaria y luego como contratada y en plantilla, pero siempre en Internacional. Estuve como enviada especial en la crisis del Golfo Pérsico en 1990, en Sarajevo en 1993 durante la guerra de Bosnia... De ahí, a Londres, donde estuve diez años y cubrí cosas como el acuerdo de paz de Viernes Santo para Irlanda del Norte o la detención de Pinochet. Siempre con Efe, en 2003 me trasladé a Washington, donde entre 2006 y 2012 fui corresponsal en la Casa Blanca, cubriendo a los presidentes de Estados Unidos. Estuve en el Capitolio el día de la investidura de Barack Obama... un momento impresionante que no olvidaré en la vida. Y de allí a Pekín, donde estaba cuando empecé a trabajar con El País hace cuatro años.

P. ¿En qué consiste su trabajo en China? ¿Por qué eligió ese país para ser corresponsal?

R. ¿Por qué China? Muchas veces no se eligen los destinos, depende de lo que haya libre en ese momento... Aunque en mi caso, siempre quise ir a China, casi desde que empecé la carrera. Provengo de una familia chino-cubana, por parte de madre (de ahí mi segundo apellido, Liy) y siempre he tenido mucho interés por este país. Empecé a estudiar mandarín en los años ochenta, cuando casi no había dónde en España y aprender esa lengua parecía una excentricidad más que otra cosa. Cuando me matriculé en la Escuela Oficial de Idiomas de Madrid, mi madre me dijo "pero hija, ¿tú para qué quieres estudiar chino? ¡Estudia francés, que te va a servir más!" Nos reímos mucho cuando lo recordamos, cómo han cambiado las cosas...

Dicho esto, el trabajo en China es fascinante pero complicado. Es un país vasto, donde vive la quinta parte de la población mundial, y las cosas cambian mucho de un sitio a otro. No es lo mismo Dongbei, el noreste, que Yunnan, en la frontera con Birmania, o Mongolia Interior... Hay lugares donde se derrocha dinero a espuertas, y otros de una pobreza extrema. Las condiciones de trabajo se han ido endureciendo en el tiempo que yo llevo aquí. El Gobierno impone un control estricto de la sociedad y es más difícil hacer entrevistas, más difícil conseguir información, viajar a según qué zonas... Pero, aun así, es un país muy dinámico, donde todo se mueve a una velocidad de vértigo y donde lo que era de una manera hace dos meses ahora ha cambiado. Es fascinante ser testigo presencial del nacimiento de una gran potencia.

P. ¿Sigue siendo realmente China de régimen comunista?

R. ¿Es China un país comunista? Buena pregunta. Económicamente, no, está claro. El sistema, oficialmente, es de "socialismo con características chinas", y por características chinas hay que entender un capitalismo muchas veces muy salvaje. Hay unas diferencias abismales entre los que tienen y los que no, y para muchas cosas impera la mentalidad de "tanto tienes, tanto vales". Ahora bien, políticamente el presidente chino, Xi Jinping, está impulsando un proceso de vuelta a la ideología y los valores tradicionales del Partido. Y está surgiendo un incipiente culto a la personalidad con ecos maoístas bastante inquietante. Por ejemplo, en octubre pasado, cuando Xi Jinping fue renovado como secretario general del Partido para otros cinco años por lo menos, en Pekín se había instalado una exposición sobre los logros de China donde en cada sala, casi en cada pared, había por lo menos uno o dos retratos de Xi. En alguna de ellas llegué a contar una decena de fotos suyas, enormes. Ahora, con la reforma constitucional que le permite seguir en el puesto todo el tiempo que quiera, los medios oficiales le están llamando "timonel de la nación", algo que hasta ahora solo se le llamaba a Mao...

P. ¿Qué opina del reciente sistema de videovigilancia que ha establecido el gobierno?

R. Del sistema de vídeovigilancia... Bueno, para empezar, no es un sistema único. Hay muchos sistemas, y no todos compatibles, aún queda mucho hasta convertirnos en un episodio de Black Mirror. Pero es verdad que las cosas parecen estar yendo en ese sentido, ya es muy fácil identificar a cualquier persona. Un compañero de la BBC hizo el experimento, y la policía tardó solo siete minutos en localizarle. Tiene su cara buena, que es que es una gran herramienta contra la delincuencia. Y su cara mala, que también puede aplicarse contra los disidentes -o quienes no piensen de forma uniforme con el Partido, aunque no sean exactamente disidentes- y para reducir la libertad de opinión. 

P. ¿Hay realmente libertad religiosa o no se respeta a los cristianos o a otras religiones? ¿Se puede opinar políticamente de modo diferente del sistema?

R. Libertad religiosa. La hay, relativamente. Un budista o un taoísta no tendrá absolutamente ningún problema para practicar su religión, siempre y cuando no caiga en alguna secta marginal, que están prohibidísimas. En lo que se refiere a las religiones "extranjeras" (cristianismo e islam), la situación es más complicada. En el caso de los musulmanes, la minoría uigur de Xinjiang está siempre mirada con lupa, hasta extremos asfixiantes, pues Pekín teme que sus miembros puedan unirse a movimientos separatistas o radicales. Otras etnias musulmanas, como la hui, no tienen problemas en general, aunque en algunas zonas sí que es posible que eso esté cambiando también. 

En cuanto a los cristianos, existen, digamos, dos niveles. Los miembros de las iglesias "oficiales", esto es, aprobadas por el Gobierno, tampoco tienen problema alguno. Es perfectamente posible oír Misa siguiendo el exacto mismo rito católico. El problema es cuando los creyentes pertenecen a las iglesias "subterráneas", que no reconocen la autoridad del gobierno sobre su fe. Son ilegales y se reúnen en la clandestinidad. Ahora mismo el Vaticano y el Gobierno chino se encuentran en negociaciones para un reconocimiento mutuo (no de establecimiento de relaciones diplomáticas) que sacaría a los católicos "subterráneos" de la clandestinidad. Es un acuerdo bastante polémico, dentro y fuera de China hay católicos que dicen que no se debe llegar a un trato con este Gobierno que tiene un historial tan deplorable de respeto a los derechos humanos. Otros optan por el pragmatismo y lo apoyan.

P. ¿Cómo se ve España desde China?

R. ¿Cómo se ve a España en China? Con curiosidad. No se conoce mucho a nuestro país. Y lo que conocen son los estereotipos más clásicos: los toros, el fútbol y, como mucho, el flamenco.  Pero esperemos que eso cambie en el futuro. Ya se ha aprobado incluir el español entre los idiomas de oferta obligatoria como asignatura en la secundaria, eso ayudará a que más jóvenes chinos se interesen por España y, ojalá, aumente el intercambio entre los dos países.

P. Cuéntenos algunas anécdotas de su estancia en China.

R. Anécdotas de mi vida en China... uf, eso es como cuando te piden que cuentes un chiste, que te quedas en blanco. Voy a darle una vuelta a ver si se me ocurre alguna graciosa estos días...

P. ¿Por qué se puede decir que China es actualmente el país más importante ?influencer??

R. ¿Es China el país más influencer? No sé si estoy de acuerdo... Maticemos. Culturalmente, Estados Unidos sigue arrasando. Incluso dentro de Asia, tengo la impresión de que la cultura pop surcoreana o la japonesa es mucho más popular que la China, que aún tiene en el "soft power" su punto débil ¿Qué es más interesante, la caligrafía china o el rock and roll americano? Ahora bien, no cabe duda de que China es una potencia en claro ascenso, con una capacidad económica tremenda y dispuesta a aprovecharla. En cambio, Estados Unidos -sobre todo en la era Trump- está más limitado, involuntaria o voluntariamente.

P. ¿Qué recomendaría a jóvenes que deseen ser periodistas? ¿Idiomas, relaciones, lecturas??

R. Recomendaciones. Leer, leer, leer y seguir leyendo. Cultivar el sentido de la curiosidad. Aprender idiomas, por supuesto, pero también algo más. Si ya hacerse un hueco en esta profesión era complicado hace treinta años, imaginaos ahora que los medios están en crisis. Es importante encontrar una destreza que os distinga del resto. En mi caso, mi llave de entrada, lo que llamó la atención de mis jefes, fue el mandarín, pero ahora creo que con eso no basta. Además, hay que formarse en otras cosas. No estudiar únicamente periodismo; un grado en otra cosa -economía, relaciones internacionales, lo que sea- y luego un segundo ciclo, o un máster, en periodismo. Dominar las nuevas tecnologías. El periodismo de siempre, el de tinta y papel, se muere, el futuro está en la combinación de lo digital con texto, imagen, vídeo... Y, sobre todo, tenerlo muy claro: esta no es una profesión para hacerse ricos. Pero sí es enormemente gratificante. Pocas te permiten, como ésta, ser testigo de la Historia y aprender tanto cada día. Termino como he empezado, citando al maestro García Márquez: 'el periodismo es el mejor oficio del mundo'

Muchísimas gracias.

comentarios

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Isabel Lebrusan | 30-04-2018 16:57

Muy interesante está entrevista.