Concurso Escolar del Diario HOY 2018
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Colegio El Tomillar

Badajoz

REDACCIÓN: Jaime Rubiano Lebrusan, Javier Píriz González, Iñaki Ganuza López, Pablo González Rodríguez, Pedro Serrano Suárez de Venegas, Fernando Mena Abreu

'El periodismo es un servicio a la ciudadanía, no un escaparate de méritos o herramienta propagandística'

Foto 'El periodismo es un servicio a la ciudadanía, no un escaparate de méritos o herramienta propagandística'
Juanma Cuéllar con Almudena Ariza. CEDIDA

Juanma Cuéllar es periodista y videoperiodista en RTVE. Confiesa en su perfil de Twitter que le encanta escribir y hacer vídeos, y sin limitaciones...Por eso dice que ha dejado la tele por la web. Su familia es de Los Santos de Maimona.

03.05.2018 - THE NEWSPAPER. BADAJOZ

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Le damos las gracias a Juanma Cuéllar toda la atención e interés que nos prestó desde un inicio, cuando contactamos con él a través de Twitter. Y, por supuesto, todo lo que nos ha querido transmitir a través de sus respuestas. Les dejamos también el enlace aquí a su canal de sus trabajos periodísticos en Vimeo. Nos enteramos por él mismo que su familia es de Los Santos de Maimona.

Pregunta. Sabemos que antes se dedicó a otro tipo de trabajo, ¿por qué decidió dedicarse al periodismo?

Respuesta. El trabajo consume una parte importante de la vida y es importante intentar -no siempre se puede- elegir una profesión con la que sentirse satisfecho. Yo descubrí el periodismo, y sobre todo, el periodismo audiovisual, muy tarde en mi vida. Por eso probé diversos campos antes, sobre todo la ingeniería, programación y la música, que ofrecen grandes posibilidades para aprender y sorprenderse, que es lo que también me da el periodismo, con el aliciente de que además puedo explicárselo a otros.

P. ¿Cuál ha sido su trayectoria profesional en esta profesión?

R. He sido reportero gráfico de tv, fotógrafo, redactor de prensa escrita y redactor web para televisión. Podéis ver los medios en lo que he trabajado en mi perfil de LinkedIn.

P. Brevemente, ¿en qué consiste su trabajo en RTVE?

R. En la web de RTVE trabajo como redactor y como videoperiodista. También he codirigido y realizado un documental para La 2 sobre los descendientes de un español del S. XIX en Nueva Zelanda.

4. ¿Qué diferencia la información que consigue RTVE a través de sus corresponsales de la que le llega también por agencias?

R. El corresponsal pormenoriza y personaliza, dando un punto de vista diferente que permite al medio para el que trabaja ofrecer informaciones más singulares y perfiladas. Lo que aporta la agencia puede encontrarse en cualquier medio.

P. ¿Cómo se veía a España desde Pekín dónde estuvo trabajando hace algunos años?

R. Desde un lugar donde ocurren tantas cosas como China, España se ve pequeña, muy pequeña. También se perciben con más claridad las cosas por las que somos afortunados y todo lo que nos falta por aprender.

Algo que también se percibe, con resignación,  es el contraste entre los medios anglosajones y los nuestros. Tengo amigos en la BBC, en The Guardian, en el Washington Post, en la CNN, y en medios mucho más modestos, pero todos  ganan dinero porque se elaboran bien las informaciones y logran así audiencia. No fían la viabilidad económica a subvenciones, a sueldos ridículos o precariedad laboral, algo absolutamente común en España. Y es una pena, porque en China me di cuenta de lo buenos que son los periodistas españoles y de lo mal que les tratan sus medios, sobre todo a los freelances.

P. ¿Cómo se ha conseguido que algunos programas de RTVE, como los telediarios, sean los más vistos?

R. Por el hábito de una determinada capa social -franjas de edad adulta y mayores-, por la perseverancia al mantener en antena un cierto número de programas que se convierten en imagen de la cadena, y por la calidad de sus profesionales, obviamente.

P. Cuéntenos algunas anécdotas personales como periodista especialmente de su estancia en otros países.

R. En otros países sueles constatar que la gente común siempre es gente donde quiera que vayas, con los mismos sueños, ambiciones y miedos. Cambian los modos de gestionar el poder y los márgenes de acción para el periodista.

Recuerdo que esto lo constaté con mucha intensidad en el referéndum por la independencia de Timor Oriental, en el año 99. Compartían cola frente al colegio electoral paramilitares proindonesios y los que el día siguiente iban a ser sus víctimas, vecinos de Dili.

En aquella cobertura, tras la votación huyeron todos y nos quedamos los periodistas en el hotel vacío; tuvimos que cocinar nosotros mismos mientras oíamos los tiros en la calle.

En Timor trabajé como freelance para El Periódico de Cataluña, junto a Gonzalo Aragonés ?ahora corresponsal de La Vanguardia, y cuando hubo que evacuar la zona nos quedamos tirados y nos rescataron los compañeros de la televisión portuguesa, que nos hicieron sitio en su avión.

En Japón, durante la crisis de Fukushima, también vivimos momentos muy intensos. Estuvimos en un colegio en localidad de Ishinomaki, donde el tsunami se tragó de un golpe a decenas de alumnos y profesores.  La escuela quedó congelada en el tiempo, con las paredes y suelos reventados, y todos los relojes paralizados a la misma hora, las 15:38. Aquello me impresionó muchísimo.

En China lo habitual era encontrarse con momentos muy pintorescos. Visitamos un pueblo de ricos -todos sus habitantes son millonarios- llamado Huaxi. Tenían un pequeño rascacielos  y repartidas en varias plantas esculturas de un toro gigante: uno de barro, otro de bronce, otro de hierro, otro de plata... y otro de oro, sí, un toro de oro de tres metros de altura... También tenían reproducciones De la Torre Eiffel, la estatua de la Libertad y un huerto freak donde cultivaban calabazas gigantes que eran el orgullo del pueblo.

También asistimos en China a la, probablemente, única votación con urnas al estilo occidental de una corporación municipal que se haya producido en este país; fue en Wukan. El día de las elecciones las autoridades se negaron a dejarnos grabar, pero la presión de los vecinos hizo que nos autorizaran. Recogieron los votos en cajas de cartón de comestibles de marcas occidentales -¡!- y cuando finalizó el recuento acabamos en casa del alcalde, cabreado y pegando gritos, con todas las actas amontonadas en una mesa. Parecía una película de Buñuel. Pero quizás lo más peculiar de esa cobertura fue la figura de un chaval que se dedicó a documentar todo el proceso desde las primeras protestas con una pequeña cámara doméstica, y colgaba las imágenes en internet desde un cuartucho lleno de trastos donde le entrevistamos.

En Filipinas, durante el tifón Hayan, tuvimos que encontrar electricidad en sitios inverosímiles...

En Marruecos asistí como parte de un equipo de Antena 3 a un entierro tradicional en una aldea perdida del Rif de jóvenes ahogados al intentar cruzar en patera. Fue impresionante, cómo nos recibieron en casas casi medievales, paupérrimas, y escuchar a sus familias describir las esperanzas con las que se fueron y la resignación con la que aceptaron sus muertes.

En Nueva Zelanda hicimos un documental sobre una familia de maoríes descendiente de un segoviano que emigró allí en 1835. ¡¡¡Ahora son 22.000 y se declaran maoríes y españoles!!!. En ese viaje tuvimos que ceñirnos al protocolo maorí y cada vez que conocíamos a alguien había que pronunciar un discurso en inglés y cantar una canción en español. Fue agotador...

En Budapest, durante el rodaje de 'The Martian', tuve tentaciones de llevarme un poco de la tierra ?marciana? que Ridley Scott llevó allí para rodar la escena inicial de la película, algo que nos prohibieron expresamente...

En una travesía en un barco de Greenpeace junto al fotógrafo español Pedro Armestre, éramos los dos únicos periodistas españoles. Un día decidimos cocinar tortilla de patatas, pero entre unas cosas y otras, nos bebimos media caja de Rioja y casi no pudimos acabar las deseadas tortillas, que quedaron en huevos revueltos...

P. ¿Cómo se consigue que el partido en el gobierno no influya en los trabajadores de RTVE? ¿Es difícil separar el buen periodismo de la política en el poder?

R. Esto no se consigue. Influye en unos o en otros dependiendo del signo del gobierno. Luego hay un núcleo bastante amplio, afortunadamente, que resiste y mantiene la integridad a costa de un gran desgaste. Esto ocurre con mayor o menor intensidad según los gobiernos, solo hay que ver los informativos de cada legislatura y comparar.         

P. ¿Qué recomendaría a jóvenes que deseen ser periodistas? ¿Idiomas, relaciones, lecturas, viajes??

R. Recomiendo: 1º. Estudiar periodismo y además una segunda carrera. Salvo casos aislados, los mejores periodistas han pasado al menos por dos titulaciones. Periodismo a secas es muy flojo. 2º. Hablar al menos dos idiomas aparte del castellano. Inglés, por supuesto, y francés o alemán. 3º. Ser polivalentes y no ser unos zopencos tecnológicos. Saber usar la tecnología te salva la vida en incontables ocasiones. Saber usar una cámara. 4º. ¡Leer muuuuucho! ¡Y a buenos autores! Y por supuesto viajar, claro. No estás en el mundo y tu visión es muy limitada si no viajas.

P. Háblenos de lo que desee y pueda ser interesante.

R. Por lo demás, solo decir que esta es una profesión muy interesante, pero muy difícil de ejercer con corrección y profundidad. Los periodistas deben cultivar un gran acervo cultural en densidad y variedad, no solo para ser rápidos y acertados en sus enfoques y tratamientos, también para dominar el lenguaje. Deben mirar al público con humildad y elaborar sus relatos para que lleguen con facilidad, no con la soberbia del que se cree estar en un nivel privilegiado. El periodismo es un servicio a la ciudadanía, no un escaparate de méritos o herramienta propagandística, y esto no debe olvidarse nunca.

Por otro lado, algo que no deben descuidar tampoco, y creo que esto es un déficit en España, es cultivar todas las modalidades posibles de relato periodístico y formatos. Hacer periodismo audiovisual es muy difícil, por muchas razones, y en España no se acaba de hacer bien, por precariedad laboral, por falta de formación, y, en los medios con presupuesto, por una planificación muy ineficaz del trabajo.

La tecnología permite hacer grandes cosas, y en muchas ocasiones no es asumida como una oportunidad de excelencia, sino como una forma más de imponer precariedad a los periodistas empleados. Actualmente, me interesa muchísimo investigar y probar las posibilidades de Internet y el periodismo móvil, MOJO (Mobile Journalism). Saludos a todos y suerte con el trabajo. Juanma.

Muchísimas gracias por todo.