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Badajoz

REDACCIÓN: Jaime Rubiano Lebrusan, Javier Píriz González, Iñaki Ganuza López, Pablo González Rodríguez, Pedro Serrano Suárez de Venegas, Fernando Mena Abreu

'Los atentados yihadistas fueron un palo duro para Bruselas'

Foto 'Los atentados yihadistas fueron un palo duro para Bruselas'
Javier Albisu. CEDIDA

Javier Albisu es periodista multimedia y amante del buen malvivir, como se define en su cuenta de Twitter. Es corresponsal en Shanghai, París y Bruselas de la Agencia Efe (EFEnoticias).

07.05.2018 - THE NEWSPAPER. BADAJOZ

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Pudimos ponernos en contacto con Javier Albisu a través de Twitter. Nos llamó la atención que cubriera esos países al mismo tiempo, aunque especialmente nos atraía lo que pudiera contarnos de Shanghai. Le agradecemos su atención. Les dejamos con nuestras preguntas y sus respuestas.

P. ¿Por qué decidió dedicarse al periodismo?

R. Porque el periodismo es una estupenda ventana para asomarse al mundo e intentar comprenderlo, permite trabajar en distintos países y formatos y tiene un componente creativo. Además, en ocasiones, uno trabaja divirtiéndose, sin percibir la tarea como un oficio para vivir, lo que me parece un gran privilegio en estos tiempos.

P. ¿Cuál ha sido su trayectoria profesional en esta profesión?

R. Estudié periodismo con algunos cursos becado fuera de España y combinando la carrera con distintas prácticas. Después hice un máster y entré en la Agencia EFE, donde he trabajado los últimos 10 años con base en Shanghai, París y Bruselas. Yo tuve mucha suerte, porque me inicié en el mundo laboral justo antes de que estallara la multicrisis y las empresas informativas todavía contrataban gente, en lugar de despedirla como ocurrió poco después.

P. ¿En qué consiste su trabajo en Bruselas, Shangai y París?

R. Esencialmente, en los tres destinos citados, el trabajo consiste en estar atento a los acontecimientos de toda índole que puedan interesar a los lectores y audiencias a través de los clientes de la EFE, sobre todo en España y Latinoamérica. Se trata de comprender, contextualizar y sintetizar la vida pública en forma de noticias para que el receptor (lector, oyente, telespectador...) tenga información de calidad para formarse su propia opinión.

Después, cada uno de esos tres lugares tiene sus particularidades. En Shanghai, donde llegué muy jovencito, es un lugar donde se publican informaciones de índole económica y temas exóticos. El poder político de China está en Pekín, Shanghai es una ciudad de negocios, cultura, comercio, etc.

París es una corresponsalía muy completa, para mi gusto de las más bonitas en las que ejercer la profesión, pues interesa la política, la economía, la cultura, el deporte...

Y Bruselas es un mirador con vistas a la Unión Europea, las relaciones internacionales y a la política de los Estados miembros. Es un trabajo muy interesante, aunque bastante menos sexy que el de París.

P. ¿Cómo se ve España desde ahí?

R. España es un país grande y veterano en la UE. En Bruselas hay un gran conocimiento de la realidad española a todos los niveles. En estos momentos, creo que en las instituciones comunitarias hay satisfacción al comprobar que España va saliendo de la crisis, pero cierta preocupación por el desafío institucional en Cataluña y expectación por ver si el país será capaz de modernizar su economía y adaptarse para las próximas décadas.

P. Cuéntenos algunas anécdotas personales como periodista.

R. Ahora que la disolución de ETA vuelve a estar de actualidad, recuerdo el asesinato del policía francés Jean-Serge Nérin en 2010, que murió tiroteado cuando sorprendió a un grupo de etarras robando coches cerca de París. Tras la vorágine informativa, fui a trabajar a un McDonalds cercano con un compañero fotoperiodsita (Lucas Dolega, que un año después falleció cubriendo la revolución de Túnez cuando la policía le disparó un bote de humo a la cara a poca distancia). Hablábamos en español y teníamos la mesa llena de ordenadores, cámaras, cables... Unos policías locales entraron a comprar hamburguesas y sospecharon de nosotros. Poco después entraron en tromba en el McDonalds, muy nerviosos, y nos pusieron contra la pared para registrarnos, pensando que podíamos tener relación con el comando etatrra. Hubo unos primeros momentos de mucha tensión, hasta que nos identificamos como periodistas, se relajaron y se disculparon por el malentendido.

Y en clave más amable, recuerdo una noche cubriendo el Festival de Cannes en la que fui a la fiesta que organizaba en la terraza de un hotel el director Luis Rosales para promocionar su película "Hermosa juventud". Llegué muy pronto, cuando terminé de escribir y sin pasar por el hotel para cambiarme. Sólo había dos o tres personas más en la terraza así que pedí una copa y fui a ver las vistas sobre el puerto para hacer tiempo, distraído, mirando al horizonte. Y según salí metí los pies en una piscina, hasta las rodillas. Allí estaba yo, con mi copa sin probar y de pie en el agua. Los camareros no sabían si reírse o echarse a llorar. Les dije que por favor se rieran, que era una situación bastante cómica digna de una escena de Peter Sellers. Pero les recomendé que pusieran unas velas alrededor de la piscina para marcarla, para evitar un lío si se les caía al agua alguna celebridad con poco sentido del humor.

P. Después de los atentados en Bruselas, ¿qué se percibe en el ambiente de la ciudad? ¿Hay preocupación de que baje el turismo, etc.?

R. Los atentados yihadistas fueron un palo duro para Bruselas, como cuatro meses antes lo fueron para París. Poco a poco se han recuperado los niveles de ocupación hotelera y de turismo, pero la huella del terrorismo aún se nota. Para darse cuenta, basta con ver las patrullas de militares con las que uno se encuentra al pasear por el barrio europeo o por el centro de la ciudad.

P. ¿Qué recomendaría a jóvenes que deseen ser periodistas? ¿Idiomas, relaciones, lecturas??

R. Creo que lo más importante es tener mucha curiosidad y humildad. Después, recomendaría intentar aprender idiomas, para formarse como periodista y casi para cualquier otra profesión. Actualmente son imprescindibles para no estar aislado. Y académicamente, recomendaría no estudiar Periodismo, como hice yo. Si volviera a tener 18 años, estudiaría otra carrera (Economía, Historia, Derecho, Sociología, Políticas...) y después haría un segundo ciclo o un máster en periodismo.

Y respecto a las lecturas, no tengo un libro de cabecera para periodistas. Creo que es importante leer muchos libros y, a ser posible, muy buenos. No sólo títulos de política o periodismo, también buena literatura para depurar la prosa. Esto incluye novelas pero también poesía, cómics, ensayo... sin olvidarse de otros formatos como cine, series, teatro, música... Todo aporta.

Muchas gracias.