Concurso Escolar del Diario HOY 2019
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IESO CÁPARRA

ZARZA DE GRANADILLA

REDACCIÓN: Adolfo Granado Alonso, Marta Esteban Hernández, Yago García Delgado, Lucía Sánchez Martín, Noemí Sánchez Torre

Laura también quiere amigos

Laura también quiere amigos
Laura (segunda por la izquierda)

Se estima que 4 de cada 100 niños tiene algún tipo de autismo, una discapacidad que limita la interacción social y provoca que los afectados se sientan rechazados. La familia de una joven extremeña cuenta su experiencia

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02.04.2019 - Entrelíneas

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Laura ha abierto caminos, ha roto algunas barreras y ha superado límites, pero sigue necesitando de que el Día Mundial del Concienciación sobre el Autismo (hoy, 2 de abril), ponga el foco en personas como ella. Porque aunque le encanta estar en la calle, Laura no tiene amigos. Cuando salen sus hermanas se acerca a la ventana y mira cómo desaparecen junto a otras chicas. -- «¿A dónde van mis hermanas, mamá?» --«Han quedado con sus amigas» -- «Yo no tengo amigas» -- «Sí, tienes a tus compañeros. Lo que pasa es que viven en un pueblo y se van?», intenta explicar Estrella Moreno a su hija. Pero lo hace con poco convencimiento («con el alma rota», dice ella) al ver que Laura no es capaz de expresar muchas cosas, aunque su madre está convencida de que lo percibe. Laura también quiere amigos. «No es fácil acercarse a una persona que tiene un Trastorno del Espectro Autista (TEA), pero hay que ayudarles, darles la oportunidad y para eso hace falta concienciación», reconoce Moreno, que lleva 20 años conviviendo con alguien con ese diagnóstico: Laura, su hija mayor. Las hermanas de Laura, las mellizas Irene y Alba, son las que, ya en la adolescencia, quedan con sus amigas. Laura Iglesias Moreno ha demostrado, por ejemplo, que una persona con autismo puede completar el Bachillerato e iniciar un ciclo Superior como el que estudia ella de Turismo en Cáceres. No es fácil, pero el sistema educativo empieza a tener herramientas de apoyo. Cuando a Estrella Moreno le llegó el diagnóstico de su hija, en los años 90, se sabía poco de este trastorno. Ni siquiera había en Cáceres una asociación que les guiara en el camino, aunque sí acababa de empezar a funcionar Apnaba (Asociación de Padres de Personas con Autismo de Badajoz), donde llegaron las primeras terapias (durante varios años se desplazaba allí dos días a la semana) antes de que Moreno y otras familias como la suya, pusieran en marcha Aftea en Cáceres, a la que hace unos años se unió Divertea, especializada en integración sensorial y pionera en una terapia de intervención en la conducta denominada ABA. La ?etiqueta? de Laura llegó a los tres años, aunque en casa sabían desde mucho antes que algo no iba bien. Hay niños con autismo que no hablan, pero Laura siempre habló. Con dos años leía, pero la comprensión lectora no la desarrollaba, en el parque jugaba sola dando vueltas y no mostraba afectividad. «Laura hablaba mucho pero con un lenguaje muy mecánico. Podía saber de memoria diálogos completos de películas de Disney o las canciones, pero no interactuaba», recuerda la madre. Consultaron a la pediatra y recalaron en Apnaba. «Hasta que no hay diagnóstico es muy angustioso. Tú quieres saber qué le pasa a tu hijo para ayudarle», recuerda. Por eso poner nombre a lo que le sucedía a Laura fue para ellos liberador: autismo de alto funcionamiento, un trastorno con similitudes con el Asperger.

comentarios

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M.Carmen | 02-04-2019 22:54

Conmovedora historia de superación Bravo por Laura