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IES EMÉRITA AUGUSTA

Mérida

REDACCIÓN: Luna Donoso, Joaquín García-Torremocha, Rafael Serrano, María Bonifacio, Francisco Guerra, Hugo Sastre

La tensión política anticipa la dificultad de Sánchez para lograr un gran acuerdo nacional

La tensión política anticipa la dificultad de Sánchez para lograr un gran acuerdo nacional
Casado, el pasado jueves, en el pleno para votar la segunda prórroga del estado de alarma.

Casado se reafirma en sus reticencias y sólo se compromete a atender la llamada del jefe del Ejecutivo

14.04.2020 - Joaquin

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Esta será la semana en la que Pedro Sánchez retome su propuesta de acuerdo y contacte con los partidos y los agentes sociales para intentar reeditar una suerte de Pactos de la Moncloa para paliar los efectos de la epidemia. No parece, sin embargo, que el clima, de acusada tensión política, sea el más propicio para el consenso ni que el terreno esté abonado para aproximar posturas. Aún resonaban hoy los ecos del pleno áspero del jueves en el Congreso y, aunque el presidente del PP, Pablo Casado, confirmó que atenderá al menos la llamada del jefe del Ejecutivo, también dejó constancia de los recelos de su partido.

Todo fueron prevenciones. Casado ni intuye «sinceridad» en la petición de Sánchez de «desescalar» el cruce de reproches ni considera que este sea el momento para explorar un acuerdo de «reconstrucción» social y económica cuando, tal y como lo ve, el país está «en el campo de batalla». Abogó por hablar de «mascarillas, test» y de cómo «evitar el paro» y se inclinó por aplazar otras aspiraciones de pacto. Aun así, y sin anticipar en absoluto el resultado de los contactos de esta semana, la cuerda no terminó de romperse.

Aunque en las filas del PP, donde desde el principio cundió la incredulidad respecto la oferta gubernamental, anida ahora la desconfianza, se mantiene la máxima de que si el jefe del Ejecutivo llama, aunque más tarde se vea el recorrido de esa conversación, se coge el teléfono. Por un respeto institucional mínimo, pero también porque, así como el Gobierno difícilmente puede construir un gran acuerdo sin la principal fuerza de la oposición, tampoco los populares pueden desmarcarse sin más de la búsqueda de pacto.

En la formación conservadora, sin embargo, temen que tras la iniciativa de la Moncloa haya un intento de diluir a la oposición o de socializar la gestión de la crisis tras el malestar de muchos sectores por la falta de coordinación previa a la hora de tomar decisiones. «Le apoyaremos para salvar vidas, pero no para intentar repartir responsabilidades en plena batalla», se parapetó Casado, que para restar crédito a los planes del Gobierno recordó, además, el tono de la vicesecretaria del PSOE, Adriana Lastra, en la sesión parlamentaria del jueves.

A ese episodio se aferran, de hecho, en las últimas horas los populares para sustentar sus recelos en público. El líder del PP llegó a pedir este lunes en Antena 3 una rectificación por los «insultos», dijo, de la dirigente socialista en el Congreso, que reprochó al partido de Casado «deslealtad» en la lucha contra la epidemia. Es más, reclamó «disculpas» y que la corrección se produzca antes de cualquier llamada al acuerdo.

El presidente del Gobierno iniciará esta semana los contactos para un acuerdo de «reconstrucción»

Pero, en realidad, el escepticismo del PP respecto a las intenciones del Gobierno se remonta a antes de que el jueves, en el pleno, se enconaran las posiciones. Los populares, que enmarcan ahora la propuesta del Ejecutivo en «la grandilocuencia y los mensajes propagandísticos», ya se opusieron a esa reedición de los Pactos de la Moncloa y advirtieron del «peligro» de que unos nuevos acuerdos políticos, con los de 1977 como referencia, conllevaran un «cambio de régimen encubierto».

Tampoco la tensión en la atmósfera es nueva. A principios de la semana pasada, Casado reprochó al Gobierno tirar de la «arrogancia, la mentira y la incompetencia». Ayer, además, afeó al Ejecutivo dosis de «imprevisión» al decretar la vuelta al trabajo de los sectores no esenciales.