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UNA ILUSIÓN QUE ENGAÑA A NUESTRO CEREBRO

UNA ILUSIÓN QUE ENGAÑA A NUESTRO CEREBRO

Las ilusiones ópticas alteran la percepción de la realidad.

23.05.2020 - Clara García-Montoto Puerto.

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Son muchas las veces que hemos escuchado frases como ésta: “ Las apariencias engañan” o “ Nada es lo que parece”.   ¿Hasta qué punto esto es cierto? ¿Hay una componente psicológica, emocional, real…?  El cerebro humano es complejo y recibe mucha información tanto interna como externa que debe procesar. En esta complejidad existen las ilusiones ópticas, una forma en la que la realidad juega con nuestra mente,  hasta llegar a engañarla. 

Una ilusión es una representación o un concepto que surge por un engaño de los sentidos o por la imaginación, careciendo de un sustento real. La idea de óptica u óptico, por su parte, tiene varios significados: entre ellos, aquello vinculado a la visión (la capacidad de percibir con los ojos; es decir, de ver). Una ilusión óptica, por lo tanto, es una imagen que puede percibirse con la vista de distintas formas. Esta particularidad puede tener un origen fisiológico (debido al efecto del movimiento, el color o el brillo en los ojos o en el cerebro) o cognitivo (Lo cognitivo es aquello que pertenece o que está relacionado al conocimiento. Éste, a su vez, es el cúmulo de información que se dispone gracias a un proceso de aprendizaje o a la experiencia.) Las ilusiones ópticas se producen cuando el ojo no puede divisar claramente determinadas imágenes ya que se presentan en más de una forma, mientras que el cerebro está en condiciones de asimilar solo una imagen a la vez. Así se genera una confusión.

Las ilusiones ópticas llevan siglos fascinando al mundo del arte y la ciencia, porque se mueven en la frontera entre lo consciente y lo inconsciente, entre la realidad y la imaginación. Son sensaciones visuales que generan, en ciertas circunstancias, falsas interpretaciones de la realidad.    Nuestro mundo tal como lo percibimos no es un reflejo exacto de la realidad, sino el fruto de la información recogida por los sentidos, que nuestro cerebro analiza, sintetiza, convierte y interpreta. Las ilusiones no son engaños, sino, de alguna manera, una forma de protegernos de lo desconocido,es decir, una respuesta la más lógica posible para intentar dar un equilibrio al desorden. En otras ocasiones filtramos información para tratar de atender a lo que  más no interesa . 

El neurocientífico estadounidense David M. Eagleman considera que “la primera lección que hay que aprender sobre nuestros sentidos es que no se debe confiar en ellos. El mero hecho de creer que algo es verdad, no significa que lo sea realmente. El cerebro formula axiomas (cosas evidentes como un pinchazo o el acto reflejo) para ahorrar tiempo y recursos, y trata de ver el mundo sólo en la medida en que necesita verlo”.

El cerebro necesita encontrar un significado y un equilibrio en todo lo que ve, y a todos los datos enviados por los sentidos. ¿Qué ocurre? ¿A qué se debe este desorden visual? Al no encontrar una respuesta, el cerebro decide reinterpretar los datos a través de sus propias estadísticas y, después de haber extraído la información disponible, llega a una conclusión. Pueden bastar unos pocos rasgos para identificar a alguien entre una multitud o  lo contrario, confundir a alguien de manera individual por relacionar una serie de características con alguien conocido.

Si bien es cierto que también existen ilusiones auditivas, táctiles e incluso gustativas y olfativas, la vista es nuestro principal sistema sensorial y provee casi un ochenta por ciento de la información que llega a nuestro cerebro, por tanto las ilusiones ópticas son las más frecuentes. Al no encontrar una respuesta, el cerebro decide reinterpretar los datos a través de sus propias estadísticas”(de lo que conoce, dejabu ) 

Estas ilusiones pueden tener un origen fisiológico y psicológico. Así cuando metemos un lápiz dentro de un cubo lleno de agua y el basto aparentemente se tuerce, estamos viendo un ilusión óptica porque se explica con la refracción de la luz, que es un fenómeno óptico.(mecanismo físico mediante el cual la luz cambia de dirección debido al cambio de velocidad ya que en el agua va más lento que en el aire provocando la distorsión de la imagen) Ilusiones cuya explicación es claramente fisiológica son también  las que se producen, por ejemplo, al ser deslumbrados por la luz o cuando la retina se somete a un estrés leve al fijar un objeto al que no puede adaptarse. Del mismo modo, ciertos contrastes entre colores y matices, en combinación con el movimiento continuo de los ojos o de nuestra cabeza, crean una falsa sensación de movimiento.

En el plano psicológico podemos hablar  de lo expuesto por el psicólogo experimental estadounidense Irvine Rock que  teoriza sobre la capacidad de percibir un objeto ubicado  en una organización presidida por el sistema nervioso y no en una simple imagen enfocada por la retina. Por otro lado según la Gestalt, percibimos la información que nos llega del mundo exterior no como hechos aislados, sino como agrupaciones de diferentes elementos en contextos significativos, de acuerdo con algunas reglas de coherencia interpretativa. Por ejemplo, tendemos a percibir la estructura más simple, a agrupar los elementos en función de las distancias y la semejanza y en un conjunto coherente y continuo.

Con esta doble vertiente un claro ejemplo de ilusiones fisiológicas es el de las postimágenes, que son imágenes que quedan plasmadas o impresas en nuestra vista, después de observar algún objeto luminoso o un estímulo frente a patrones alternantes. Estos tipos de ilusiones son consecuencia de un estímulo visual muy intenso, como el brillo. Esto sucede ya que los estímulos que avanzan sobre los caminos neuronales del proceso visual y la sobre estimulación de algunos de estos canales confunde a la percepción visual. 
En el caso  de las psicológicas pueden ser  cognitivas, bien representadas por  figuras que al observarse aparentan ser algo distinto a lo que en verdad son, como las líneas verticales que simulan ser paralelas.

    Con todo vemos lo complejo que puede llegar a ser el percibir la realidad que nos rodea, son muchos los condicionantes como decíamos al principio lo que nos daría pie a escribir otros artículos.